Hipocampus: Empleando tecnología educativa para el bienestar de familias refugiadas y en movilidad

Conoce la solución que implementará esta empresa social para fomentar el desarrollo de habilidades socioemocionales apoyándose en tecnologías como la inteligencia artificial y microlearning.

¿Sabes lo difícil que es para una persona refugiada tener que migrar de su país de origen y empezar una nueva vida en un lugar desconocido con niños pequeños? Esta situación también conlleva una carga emocional muy fuerte que afecta el bienestar de los padres y por ende el de sus hijos. De ahí la necesidad de brindarles herramientas de tecnología educativa y apoyo emocional que los acompañe en este proceso tan duro.

 Son pocas las startups y empresas sociales que se han dedicado a atender esta problemática, a pesar de la necesidad que existe y las grandes oportunidades para hacerlo con tecnología educativa. Este es el caso de Hipocampus, una empresa mexicana de educación y cuidados para niños de primera infancia que en los próximos meses estará implementando un programa educativo para ayudar a las familias refugiadas y en movilidad a desarrollar habilidades socioemocionales y así sobrellevar su situación.

 Este programa brinda acompañamiento especializado a través de WhatsApp para que los padres o tutores de los niños puedan fortalecer las habilidades de desarrollo personal con ayuda de distintas herramientas y contenidos educativos. También incluye actividades basadas en el juego para el cuidado y aprendizaje de los niños. Germán Zubía, fundador de la empresa, explica: “Si los cuidadores no están bien, es muy difícil que los niños vayan a estarlo. Hay muchos niveles de estrés y poco reconocimiento del rol que tiene la persona que cuida al niño”.

 Es una solución innovadora que ya fue probada en los centros educativos de la empresa. Empezaron a implementarla a partir de la pandemia al verse en la necesidad de comunicarse de forma online y a distancia con los padres y tutores de los niños, debido al cierre de todos los espacios físicos en todo el mundo como medida de prevención.

 Ahora la empresa llevará esta herramienta a familias refugiadas y en movilidad en comunidades de bajos recursos del estado de Nuevo León en México, haciendo una adaptación al contexto que se vive en estas zonas y con un enfoque especial en el desarrollo de habilidades socioemocionales utilizando tecnologías de microaprendizaje, también conocido como microlearning y herramientas como WhatsApp. Lo hará con el acompañamiento de Vía Educación, una organización sin fines de lucro con una gran trayectoria trabajando en la infancia y en contextos vulnerables.

 Esta implementación es parte del Desafío Childtech 2023, la competencia de innovación social más destacada de Latinoamérica para empresas de todo el mundo con foco en infancia y juventud, misma que Hipocampus ganó en el reto ‘fortalecimiento de habilidades socioemocionales en familias refugiadas y en movilidad’.

 “Haber ganado el Desafío Childtech es una locura, y estamos muy emocionados porque valida nuestro compromiso de aumentar el acceso al cuidado y educación de calidad”, dice Germán. “También es una invitación a hacer más cosas con tecnología en la primera infancia, hacerlo con responsabilidad para generar más impacto”, puntualiza.

 Y es que el emprendedor considera que al utilizar la tecnología digital de manera adecuada se garantiza un acceso equitativo, puede abrir nuevas oportunidades para aquellos que se han rezagado debido a condiciones de vulnerabilidad. 

“En mi perspectiva, este es el rol principal de la tecnología en el aprendizaje de la primera infancia. Por ejemplo, contribuyendo a que los niños desarrollen su potencial y rompan los ciclos intergeneracionales de la pobreza, proporcionando oportunidades de aprendizaje y educación en regiones remotas o durante crisis humanitarias, facilitando el acceso a información relevante sobre asuntos que afectan a sus comunidades y brindándoles herramientas para resolverlos”, dice Germán.

 

La problemática

Es importante mencionar que tan solo en 2022, más de 100 mil personas presentaron solicitudes de asilo en México. Una parte importante de este grupo está compuesta por familias provenientes principalmente de Centroamérica y Haití. Según datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, hasta finales de ese mismo año había más de 12 mil personas registradas como parte de la sub-oficina de Monterrey del estado de Nuevo León, de las cuales, 8 mil son personas refugiadas y casi 3 mil son solicitantes de refugio.

 De esta población, el 33% son niñas, niños y adolescentes de 0 hasta 17 años. Además, se han identificado a 558 mujeres y a mil 600 niñas, niños y adolescentes en riesgo por diversas situaciones.

 La vivencia de una familia desplazada que emigra y busca refugio en otro país trae consigo una serie de retos, especialmente cuando hay niños en primer infancia involucrados. En primer lugar, el proceso de adaptación a un entorno completamente ajeno no solo afecta la estructura y los vínculos familiares, sino que también genera una serie de tensiones emocionales que pueden resonar a lo largo del tiempo. 

La pérdida de la familiaridad cultural y social puede inducir sentimientos de aislamiento, alienación y nostalgia, intensificando de manera significativa la carga emocional que inherentemente acompaña al acto mismo de desplazarse. Estas facetas emocionales adquieren aún mayor trascendencia al considerar su impacto en las niñas y niños de primera infancia. Esta etapa es crucial para su desarrollo y puede ser profundamente afectada por la disrupción de un entorno familiar y social conocido. 

La incertidumbre y la tensión emocional que surgen de la emigración pueden manifestarse en una variedad de formas, desde dificultades en la regulación de emociones hasta cambios en los patrones de sueño y alimentación. Por eso es importante trabajar en la promoción de habilidades socioemocionales tanto en adultos como en jóvenes cuidadores principales en estas familias.

 Se estima que la solución de Hipocampus sea de gran apoyo y fácil de usar para las personas refugiadas y en movilidad de comunidades vulnerables en México, considerando la situación que viven y que una gran parte de la población aún no cuentan con teléfonos de alta gama o acceso a internet que permitan el uso herramientas y tecnologías sofisticadas.

La historia de la empresa

Hipocampus lleva 8 años ininterrumpidos en el mercado brindando educación de bajo costo para niños de primera infancia en zonas de vulnerabilidad en México. Su modelo educativo basado en fundamentos y técnicas de aprendizaje como el sistema Montessori, constructivismo, teoría del apego y psicomotricidad operativa, permiten que los niños desarrollen diferentes capacidades de acuerdo a su propio ritmo de aprendizaje, y condiciones físicas, emocionales y cognitivas. Además, desarrolla sus propios materiales y actividades educativas.

 Hoy, Hipocampus cuenta con 8 centros de aprendizaje en 5 estados de la República Mexicana. Ha beneficiado a más de 900 niños y 1550 familias. Tiene a grandes inversionistas como Promotora Social México, CO Capital y Gray Matters. Parte de su modelo también incluye capacitación de mujeres locales para que puedan trabajar como educadoras. Hasta ahora, ha empleado a 65 mujeres para ejercer esta profesión.

 ¿Cómo surgió esta empresa y de dónde viene el interés de su fundador por el impacto social? Germán tuvo tres puntos de inflexión muy importantes en su vida que lo llevaron a fundar Hipocampus. El primero fue muy jóven cuando hizo un voluntariado en comunidades rurales. Ahí vivió un tiempo y se dio cuenta de la vida tan difícil que llevan las personas con tantas carencias y falta de oportunidades. El segundo fue cuando descubrió el mundo de la innovación social mientras estudiaba en el Reino Unido, un tema que despertó su interés de emprender con un mecanismo más sofisticado para escalar el impacto social.

 Y el tercero fue al convertirse en padre, una etapa que lo sumergió en el mundo de la primera infancia y que le permitió descubrir un insight poderoso: “Si queremos resolver problemas desde la raíz tenemos que atenderlos desde los primeros años de vida de los niños”, asegura Germán. Entonces, decidió fusionar su interés por el impacto social, el amor de padre y su pasión por el tema de la educación en primera infancia para crear Hipocampus.

 Germán y sus socios, Lourdes Garza y Luis, tenían un gran reto: Lograr que los padres de bajos recursos tuvieran acceso a servicios de cuidado y educación de calidad para sus hijos. Sin embargo, la misión se volvió más retadora considerando que la educación de calidad cuesta y para los padres de este segmento es complicado pagar servicios costosos, un factor que afectaría la rentabilidad de la empresa.

 ¿Cómo lo resolvieron? Enfocaron su modelo en el sector empresarial, brindando servicios educativos y de cuidado para los hijos de los trabajadores de las empresas en comunidades rurales. Identificaron un gran dolor. Por un lado, los padres tenían la necesidad de darle a sus hijos educación de calidad, y por otro, las empresas sufrían problemas de rotación y ausentismo laboral de los colaboradores por motivos relacionados con la educación de sus hijos.

 Hipocampus empezó con la apertura del primer centro educativo en una comunidad rural de Guanajuato en México que atiende a los hijos de los padres que trabajan en dos plantas agroindustriales. Ese fue el piloto con el que pusieron en marcha la empresa y validaron su idea.

Hoy le han dado un giro importante con la implementación de tecnologías digitales como WhatsApp. Incluso la empresa utiliza AI para hacer más efectivo y eficiente el trabajo del back-end. Por ejemplo, para optimizar los procesos de diseño y la velocidad de respuesta en las interacciones con los beneficiarios. 

Al respecto, Germán dice: “Abrazar el cambio y comprender las posibilidades que ofrece la IA será clave, ya que esta se convertirá en una herramienta valiosa cuando sea aplicada por personas cuidadoras capacitadas. La adaptación, familiarización y entendimiento de estas para utilizarla de manera efectiva y enriquecer el aprendizaje y la experiencia de los niños será un camino necesario y con desafíos muy interesantes”.

Sin embargo, advierte que aún con la IA, las necesidades fundamentales de los niños como el amor y el apego, la seguridad, las interacciones sociales, el tiempo para jugar, explorar y la estimulación motora, así como la necesidad de límites y estructura, y el apoyo emocional y mental, seguirán siendo esenciales. “La IA puede ser una aliada valiosa, pero nunca podrá reemplazar la atención y el cuidado humano que son vitales para el desarrollo integral de los niños”, afirma Germán.

Ahora, además de la implementación del Desafío Childtech, la empresa se prepara para una etapa de crecimiento con más centros de aprendizaje. Planean robustecer su tecnología y poner en marcha un plan innovador para buscar, reclutar y capacitar a los cuidadores de sus centros educativos. “Al principio nadie nos creía que podíamos hacer un modelo sostenible enfocado en este segmento”, dice Germán, “sin embargo, el año pasado alcanzamos nuestro punto de equilibrio y demostramos que sí se pueden crear empresas con impacto social, rentables y sostenibles… y vamos por más”.

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