Estas instituciones luchan por mejores condiciones de vida en la región a través de la innovación social y el desarrollo de productos de base científico tecnológica. Descubre cómo lo han logrado.

Las organizaciones sociales juegan un papel importante en el desarrollo de la población más vulnerable en América Latina y el Caribe. Generan mejores oportunidades para el futuro, y combaten las problemáticas más graves en la región mediante la innovación social, programas, apoyos e iniciativas sin fines de lucro. 

Son varias las problemáticas que abordan, entre las que destacan tres. La primera es la pobreza extrema. América Latina y el Caribe sigue siendo una de las regiones con los índices de pobreza más altos del mundo. Más de 86 millones de personas viven en esta condición, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

El segundo desafío social es la brecha educativa. La calidad del aprendizaje sigue estando estancada en la región. Por ejemplo, el 60% de los niños de sexto grado de primaria no cuenta con los niveles mínimos de lectura y habilidades en matemáticas, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Y por último, el tercer problema es la falta de oportunidades e inclusión social que viven los 19 millones de niños y niñas con discapacidad que existen en Latinoamérica, según cifras de UNICEF.

Afortunadamente, hay organizaciones sociales están atendiendo estos desafíos sociales y que además, se han atrevido a innovar mediante el uso de tecnología para acelerar su impacto social. Por esta razón, a continuación te presentamos tres casos de éxito de organizaciones sin fines de lucro que están innovando socialmente, y que han creado productos de base tecnológica con impacto social para mejorar la condición de vida de las personas que viven en situación de vulnerabilidad.  

Inoma: Juegos educativos para el aprendizaje

¿Cómo generar un impacto social en la educación básica de México? Fue la pregunta que llevó a Antonio Purón a fundar Inoma en 2011, después de trabajar muchos años en el sector educativo. Se dio cuenta que los niños de la base de la pirámide en situación vulnerable no estaban siendo atendidos con educación de calidad, y que es clave para que puedan ser más competitivos y desarrollarse en el futuro.

Inoma es una organización no gubernamental formada por pedagogos, psicólogos y gestores de proyectos. Juntos desarrollan herramientas innovadoras con fines lúdicos y educativos para niños y niñas de entre 6 y 13 años. El objetivo de la organización es elevar la calidad del aprendizaje y que los pequeños logren competencias como el dominio de la tecnología, solución de problemas y trabajo en equipo.

Al darse cuenta de las áreas de oportunidad en la educación, Purón innovó a través del desarrollo de una app de videojuegos educativos llamada Tak Tak Tak que permite a los estudiantes aprender, complementar y reforzar sus conocimientos. Hasta la fecha esta tecnología cuenta con más de 850 mil usuarios mexicanos y de otros países como Ucrania.

Purón explica que aunque la plataforma está alineada con el plan de estudios de nivel primaria del sistema educativo en México, se distingue por su capacidad para medir el desempeño académico de los niños y sugerir los videojuegos que mejor se adaptan a sus necesidades gracias al uso de algoritmos predictivos.

Pero eso no es todo. La organización también desarrolló LabTak, una plataforma para padres, maestros, escuelas y sistemas escolares en donde pueden consultar el desempeño educativo de los alumnos, a través de reportes que se generan de forma automática. La innovación de Inoma no solo está en la creación de estas herramientas, sino también en el mejoramiento de los procesos de enseñanza y aprendizaje, al complementar los planes de estudio con estas aplicaciones que sirven de apoyo.

Algunos especialistas entienden la innovación como nuevas formas de generar valor, y hacer mejoras incluso a un proyecto, producto o solución que ya existe, como fue el caso de Inoma. Purón coincide con esta idea, aunque señala que el uso de tecnología también es importante porque permite ser escalable y captar usuarios a menor costo. “Tenemos que apoyarnos en las tecnologías que se están difundiendo de manera profunda para acelerar la curva de aprendizaje y aprovechar su alcance”, agrega Purón.

Esta organización ha logrado sostenerse a través de donaciones y fondeo con recursos propios de Purón. Otra forma de generar ingresos es a través de los costos de recuperación que se logran al implementar Tak Tak Tak y LabTak en las escuelas primarias públicas, además del acondicionamiento de las aulas de medios y capacitación de maestros sobre el uso de estas herramientas.

Si al igual que Inoma también buscas que tu organización social sea sostenible, Purón recomienda buscar una fuente de ingresos que pueda ser permanente, o el apoyo de organizaciones y patrocinadores que puedan fondear la creación de soluciones tecnológicas y su implementación en el mercado. En cuanto al desarrollo de innovaciones, Purón dice: “Rompe el status quo, cuestiona la forma en que se hacen las cosas, y prueba las soluciones para ver si realmente funcionan en el mercado”. 

Fundación Capital: Impulso a la economía de las familias

Se trata de una empresa social sin fines de lucro con presencia en Asia, África y América Latina, que busca mejorar la vida económica y financiera de las personas que viven en pobreza extrema. Para lograrlo, ha desarrollado diferentes iniciativas como el Programa Graduación, dirigido a familias de Colombia lideradas por mujeres y jóvenes que están en situación de vulnerabilidad. Forman parte de los 7.4 millones de colombianos que viven en pobreza extrema, según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).

El Programa Graduación brinda acceso a conocimiento, servicios de apoyo psicosocial, capacitación para emprender, coaching, servicios financieros y un incentivo económico para que las familias inicien una actividad productiva que les permita generar ingresos para subsistir. A través de este programa de inclusión económica, la fundación innovó socialmente con la implementación de una metodología que permite entender y enfrentar la pobreza desde distintas dimensiones, no solo a partir de la falta de capital.

La fundación también hace uso de la innovación tecnológica para impactar a niños, niñas, jóvenes, mujeres, migrantes y refugiados. Por ejemplo, para complementar el Programa Graduación, desarrollaron Apptitude e Igualdapp, dos aplicaciones móviles para enseñar temas de inclusión financiera, emprendimiento, liderazgo femenino, habilidades socioemocionales, salud sexual y reproductiva a través de videos, animaciones y audios.

“Desarrollamos estas soluciones para mejorar la calidad de las capacitaciones que brindamos. De hecho, la fundación tiene un componente muy fuerte de innovación digital que hemos llevado a los programas que tenemos”, dice Carolina de Miranda, directora del departamento de Social & Livelihood Promotion de Fundación Capital.

Esta fundación ha logrado permanecer vigente y llevar a cabo tanto la implementación de sus proyectos como el desarrollo de sus soluciones gracias al financiamiento de organismos multilaterales y donantes internacionales. Aunque de Miranda declara que han estado en busca de inversión privada para apalancar sus productos digitales y depender menos de las donaciones filantrópicas. 

A aquellos líderes sociales que buscan nuevas formas de impactar, de Miranda sugiere desarrollar herramientas tomando en cuenta el perfil del usuario final, y validarlas en el mercado. De hecho, Fundación Capital ha invertido en testeos, desarrollo e iteración de sus soluciones. A los emprendedores sociales les recomienda hacer sinergias con otros actores del ecosistema para lograr mayor alcance. “Pensemos la innovación social como un trabajo en redes y con la visión de cambiar sistemas, en lugar de hacer simples proyectos. Puede generar más sostenibilidad y escalabilidad”, asegura de Miranda.

Fundación Prótesis 3D: En favor de la inclusión social de niños

Mejorar la calidad de vida y lograr la inclusión social de niños, niñas y adolescentes con discapacidad, es el motor que ha impulsado el trabajo de Fundación Prótesis 3D. Se trata de una institución chilena que fabrica y dona prótesis personalizadas a aquellas personas que no cuentan con recursos económicos para adquirirlas.

A diferencia de otras soluciones, estos aparatos se fabrican a base de materiales reciclados, y en su elaboración participan jóvenes privados de libertad a través de un programa social que se implementa con apoyo deServicio Nacional de Menores (ahora Mejor Niñez). Hasta ahora la fundación ha entregado más de 400 prótesis.

Cuando Daniela Retamales, cofundadora de la fundación, empezó esta innovación junto con su hermano, creían que la parte más importante era la funcionalidad de las prótesis. Sin embargo, se dieron cuenta que el problema más grande es la exclusión social y la discriminación que llegan a sufrir las personas con discapacidad. 

El 60% de estas personas declaró sentirse vulnerada y discriminada en la Encuesta de Percepción Regional para la Inclusión Laboral de Personas con Discapacidad de la Universidad San Sebastián. Para estas personas, “las prótesis generan un cambio de mirada, no solo para ellas mismas, sino también cómo el resto las percibe en la sociedad”, dice Retamales.

La cofundadora relata que han tenido varios desarrollos de innovación y tecnología, y que han pivoteado en varias ocasiones para perfeccionar las prótesis, además de realizar pruebas directamente con los usuarios finales e investigación sobre materiales y manufactura. Incluso al inicio recibieron apoyo de la organización Enabling the Future para la creación de sus primeros diseños y modelos. 

Actualmente están desarrollando prótesis con sensores integrados que permiten a las personas realizar actividades laborales con mayor facilidad. Retamales y su hermano decidieron hacer esta innovación luego de notar que las personas con discapacidad suelen ser rechazadas en entrevistas de trabajo debido a las actividades que no pueden realizar.

Para esta innovación, llevaron a cabo un levantamiento de información con el fin de indagar las funciones que debían tener las prótesis. La revisión de la experiencia de usuario también ha sido clave en la creación de estas soluciones, ya que según Retamales, esto permite detectar fallas, áreas de oportunidad y encontrar la forma de agregar valor.

Otra parte importante en la fundación ha sido el modelo de negocio. Aunque ha probado distintas formas de obtener ingresos para sostenerse, la mayor parte del financiamiento proviene de donaciones realizadas por empresas, además de inversión social que ha recibido de fondos extranjeros. De hecho, la fundación planea diversificar su fuente de ingresos con el lanzamiento de un curso introductorio de prótesis de impresión 3D, pensado para terapeutas ocupacionales y personas del ramo de la rehabilitación.

La recomendación de Retamales para los líderes sociales que así como ella buscan mejorar e impactar la vida de las personas, es diseñar soluciones siempre teniendo al usuario al centro de todo. “Es importante levantar las necesidades reales del usuario al que te diriges, y evaluar la factibilidad técnica, de costos y de mercado que puede tener la innovación”, dice Retamales.

 

Estas organizaciones han logrado impactar a miles de personas con innovación y tecnología. Son un ejemplo de cómo puedes hacer mejoras en tu organización para acelerar e incrementar el impacto que buscas generar.

¿Eres parte o conoces otros casos de éxito de organizaciones sociales que hayan desarrollado productos de base tecnológica? ¡Queremos conocerte! Déjanos tus datos aquí y te contactaremos.

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